agua


Para meterse en el agua hay que hacerlo de la forma más lenta que se pueda. Primero introduce los dedos de los pies y siente cómo de fría o caliente está el agua. Si está muy fría tanto mejor, pues la sensación de contraste será más intenso. Entonces, paulatínamente, todo lo despacio que puedas, mete cada parte del cuerpo poniendo toda tu atención a la sensación del agua que entra en contacto con tu piel.

Nunca, nunca, te metas de golpe en el agua. El riesgo es demasiado alto.